Un estudio clandestino de los bioterroristas desatará el Apocalipsis Z

SINOPSIS

Un grupo de militares altamente cualificados ha sido llamado para aclarar y solucionar un sospechoso caso de bioterrorismo en Afganistán. Sus pasos llegarán hasta una ciudad del país, Qandahar, en la cual se vieron los terroristas por última vez. Sería sencillo. Entrar, sacar a los terroristas y destapar toda la trama; pero a sus espaldas el ser humano está siendo sacudido por el peor captor jamás pensado: el propio ser humano, sediento de carne humana con vida.

(I) PARTE II: El Principio del Fin. Apocalipsis.

Primer contacto: Lo que pasó en el Centro Militar Estratégico. Kabul (Afganistán)

I

El teniente Hopkins estaba agotado. Su cuerpo era un manojo de músculos sin poder de movimiento. Llevaba desde las seis de la mañana en pie, y no había pegado ojo ni media hora. La gente de su entorno valoraba su trabajo bien poco. Le decían que no hacía nada, que viajaba gratis, y también comía gratis; pero que en realidad daba tres voces a cada soldado y ya tenía las cosas hechas. Ahora, cogería a cada uno de sus amigos y les pondría por un día en la situación en la que estaba.

Estaba agotado mentalmente también, pues en las últimas horas no había hecho más que tomar decisiones, algunas de vital importancia. Y además, tenía continuamente detrás del teléfono al Presidente de los Estados Unidos pidiéndole explicaciones e informes.

En esos momentos dejaba el Centro de Mandos, y andaba por el pasillo, medio dormido. Estaba contento consigo mismo, ya que pensaba que la hazaña de ese día había sido la más buena de su vida. Había montado rápidamente una misión secreta respaldada por la OTAN, y si salía bien se llevaría la palma y podría ascender. Además, había salvado a ese hombre alterado que estaba afuera. Los soldados le acogerían y le salvarían de los que iban detrás.

“Después de una buena jornada, nada mejor que un buen sueño”, se dijo, sintiendo un gusto que le recorrió todo el cuerpo.

Salió a los pasillos del centro. Todo estaba en orden. Siguió andando por los pasillos en busca de la puerta de su habitación. Como un enfermo se tambaleaba de un lado a otro, los parpados le pesaban demasiado, se quedaría dormido en cualquier lugar… Pero su organismo activó el plan de emergencia y súbitamente volvió a recuperar la vitalidad cuando recibió el golpe fuerte de un soldado que pasó corriendo y se alejó a toda velocidad.

-¡Mire por donde va, soldado!-gritó, molesto.

De repente, sintió que algo pasaba. De frente venía otro soldado, que se agarraba el cuello, y se tambaleaba de un lado a otro, golpeándose con las paredes del pasillo. A su merced dejaba el rastro de gotas de sangre. Cuando estaba más cerca, vio como la sangre caía desde su cuello como una cascada, abriéndose paso entre los dedos. Además, la sangre le empezaba a salir por la boca, y con un gesto de terror intentaba decirle algo. El soldado herido cayó unos pasos delante. Hopkins se acercó a auxiliarle; pero ya era tarde, había muerto, desangrado. Su piel estaba tomando un tono amarillento, y se estaba helando por momentos a la velocidad de la luz.

Hopkins estaba paralizado ante lo que sus ojos le mostraban, es más, se le erizó el vello en todo el cuerpo. Agarró la Beretta del soldado fallecido y se fue adelantando en el pasillo, en el cual iba reinando el caos. Pudo ver a lo lejos como varios soldados corrían como locos porque algo les estaba persiguiendo. Detrás de la marabunta que corría, vio gente que agarraba a otra, la zarandeaba, la llevaba al suelo y la empezaba a mordisquear todo lo que pillaba. Eso le volvió a paralizar. Ahora, había gritos, pasos, golpes, y más gritos, gritos diferentes.

La gente empezó a salir de sus habitaciones, de sus puestos de trabajo, del gimnasio, de la cafetería. Todos eran unos curiosos que querían ver cuál era la reyerta que se había montado. No era cualquier cosa. Dentro del centro había caníbales.

Los soldados caídos se levantaban, ensangrentados, y descontrolados, atacaban a más soldados. Entre ellos había civiles, también encolerizados, que se lanzaban a los curiosos que ocupaban el pasillo.

La gente corría, gritaba, se volvían a meter donde estaban. Estaba siendo una cacería, y ellos eran las presas. El teniente miraba pasmado lo que estaba pasando, y sus piernas empezaron a moverse casi de manera inconsciente, ya que un par de soldados desatados se acercaba corriendo hacia él. Miró a su lado. Estaba la puerta de la enfermería. Era una puerta de metal, fuerte y resistente, suficiente para aguantar. La abrió y entró, y justo antes de cerrar, un soldado, aparentemente cuerdo se interpuso.

-¡Déjeme pasar!-le rogó, nervioso.

El teniente vio miedo en sus ojos y accedió. Estaba abriendo cuando vio como el soldado que murió delante suya se levantaba con los ojos inyectados en sangre, rabioso, como echando espuma por la boca y se acercaba. Entonces cerró, forcejeando con el joven que quería entrar. Cuando el joven se percató que tenía detrás un caníbal de ésos, empezó a gritar que le dejara pasar, y lloraba desconsolado. Después el caníbal se le echó encima y le arrancó gran parte del cuello.

Hopkins cerró la puerta, oyendo los últimos gritos de sufrimiento que el joven soldado emitía antes de morir. Estaba aturdido y no sabía nada del porqué tenía lugar esa encarnizada masacre. Después, oía gritos de dolor y sufrimiento, gente que corría intentando escapar. Golpes, más golpes, y gemidos coléricos, no humanos. Se apartó de la puerta y se echó las manos a la cabeza, con el cuerpo descompuesto.
-¿Qué está pasando?-preguntó una voz dulce de mujer desde el lateral.

El teniente apuntó con la pistola, con el pulso tembloroso. La joven enfermera gritó aterrorizada al ver que tenía el cañón de la pistola apuntándola a la cabeza.

-¿Te han mordido?-preguntó Hopkins sin dejar de apuntar.

-Baje el arma, por favor…-le suplicaba la enfermera, llorando.

-¿Le han mordido?-le gritó, muy nervioso.

La enfermera lloraba desconsolada, con las manos echadas a la cara, con fin de protegerse. Hopkins, al ver cómo estaba la joven, aparcó su nerviosismo a un lado y bajó el arma.

-Lo siento-dijo y se apartó.

La joven enfermera era rubia de ojos claros y piel poco pigmentada. Era delgada, y llevaba puesto un traje verde debajo de una bata que le quedaba bastante holgada. Cuando se quitó las manos de la cara, el maquillaje se había extendido por donde no debía.

-¿Cómo se llama?-le preguntó el teniente con tono más sosegado.

-Daniela.

-Lo siento, Daniela-se disculpó de nuevo el teniente.

Esperó unos momentos de silencio.

-¿Hay alguien más contigo Daniela?

La chica negó con la cabeza. Estaba intentando calmarse de la tensa situación; pero a pesar de sus intentos, los alaridos del exterior la llenaban de terror. En la enfermería no quedaba nadie ya que se habían hecho todos los reconocimientos a los soldados.

Continuará...

3 comentarios:

Anónimo dijo...

muy bueno!!!

Anónimo dijo...

waa ubieran tenido en observasion al tipo ese, no que lo dejaron pasar >_<!!! waaaaa
AloneSparda

Anónimo dijo...

locaso tu narracion ....espero que publiques la continuacion

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A los fans del género, en especial, y a todos en general...

Espero que os esté agradando la novela. Me entretiene mucho escribir, y creo que la mejor manera de ver si a uno se le da bien es haciendolo. Por ello, aquí os he puesto a vuestra disposición mi primera novela de terror, donde plasmo mi verdadera satisfacción por los zombies.
La valoración de público es lo más importante a la hora de sacar adelante un proyecto, así que lo dejo en vuestras manos. Espero que colaboreis.

Atentamente, Fer.


Un pequeño GRAN empujón...

Desde Amanecer Zombie, NEO ha tenido la grandiosa idea de hacer una entrada donde incluye a autores independientes, como mi caso y otros amigos (Plaguelanders, es un claro ejemplo), denominado "Especial Relatos Zombies V 1.0". No lo dudéis, entrar y conocer otras historias. Es una ayuda muy importante, una iniciativa que se valora pero mucho.

¡¡Gracias!!

"Sin palabras"

Un estudioso, es más, un profesor de la prestigiosa Universidad de Harvard, el Dr. Steven C. Schlozman de la escuela de Medicina, no duda de que pueda darse en algun momento un Apocalipsis Z.
Enlace: http://trabucle.com/profesor-de-harvard-un-apocalipsis-zombie-podria-ser-posible/