Un estudio clandestino de los bioterroristas desatará el Apocalipsis Z

SINOPSIS

Un grupo de militares altamente cualificados ha sido llamado para aclarar y solucionar un sospechoso caso de bioterrorismo en Afganistán. Sus pasos llegarán hasta una ciudad del país, Qandahar, en la cual se vieron los terroristas por última vez. Sería sencillo. Entrar, sacar a los terroristas y destapar toda la trama; pero a sus espaldas el ser humano está siendo sacudido por el peor captor jamás pensado: el propio ser humano, sediento de carne humana con vida.

(XV)PARTE II: El Principio del Fin. Apocalipsis.

LLegada fortuita

II

Aston no llegó hasta el científico, pues antes los infectados habían acabado con sus primeras presas y atacaban a más soldados. El Cabo no podía creer lo que su retina estaba captando, y es que cientos de personas, entre ellas militares, con conducta muy agresiva, salían del centro y atacaban a sus soldados con mucha fiereza. Sólo oía gritos, veía muerte, desesperación y mucho dolor. Una ráfaga de disparos rompió su estado de alucinación. Miró en la dirección de los disparos y vio como unos de sus soldados se defendía frente a cinco personas fuera de sus cabales, que se lanzaban hacia él, acorralándole. Vio cómo las balas impactaban contra los sujetos y estos no caían al suelo, con lo cual quedó más ensimismado. Después el grupo tapó al soldado con sus cuerpos, quedando de él los gritos de dolor al ser despedazado.

-¡Aston!-sonó la voz de Matt desde atrás. Después una bala pasó muy cerca de su cabeza.

Pavoroso, se echó las manos a la cabeza; después notó al lado como una persona caía con todo su peso sobre la arena del campo.

-¿Qué cojones pasa?-preguntó Matt al lado del cabo.

-Están locos, joder.

-A la izquierda-le indicó Matt.

Aston se giró y vio como una mujer, al parecer una cocinera, con su traje totalmente ensangrentado, a la cual le faltaba media cara, se lanzaba a por él con los ojos llenos de furia. Sin dudarlo, Aston apuntó y lanzó una ráfaga directa a su pecho. Los agujeros apenas se notaron entre la mancha de sangre que ya llevaba. Además, los disparos no frenaron en absoluto a su atacante. No le dio tiempo a reanudar otra tanda de disparos y la mujer se le echó encima, con la boca abierta, enseñando sus dientes ensangrentados. Cayeron y forcejearon. La mujer le vomitó sangre directamente en la máscara, y la visión ya reducida que tenía, se redujo de tal manera que no pudo ver nada.

Matt, que lo estaba viendo, agarró a la mujer por los hombros y le levantó, dejando libre a su amigo. De repente, la mujer se liberó, se giró y con una ira desmesurada, se lanzó al cuello del soldado. Sus fuertes dientes atravesaron la ropa y mordieron con fuerza su piel. Matt gritó intentando separar a la loca que le mordía. La mujer no se soltaba y se agarraba a él con muchas ansias. En su ataque, Matt perdió la máscara, mostrando otro rostro más de la muerte. Aston se quitó con asco la máscara pudiendo así volver a ver la dramática realidad. Pudo ver el rostro de Matt, lo cual le marcó profundamente.

Pegó una patada a la mujer, la cual salió disparada a un lado. El cuerpo de Matt cayó al suelo, tambaleándose como un gusano. Todo el mundo de Aston se estaba viniendo abajo. Sus soldados estaban siendo masacrados por personas fuera de control y estaban en clara desventaja contra sus oponentes. Ya no servía estrategias ni buenos entrenamientos. Ahora tocaba sobrevivir y eso Aston lo tenía que conseguir.
Miró con espanto el cuerpo sin vida de Matt, y fue retrocediendo, mirando a su alrededor cómo sus soldados caían, y cómo sus únicas soluciones no atajaban a la muchedumbre enloquecida. De repente, la mujer de antes le atacó de nuevo. Recorrió a balazos su cuerpo, y detectó rápidamente su punto débil cuando una única bala impactó en su cráneo, ya que dejó de moverse y cayó redonda al suelo. Sin apenas reaccionar tenía otros dos de frente. Esta vez los derribó con rapidez. Fue retrocediendo, mirando todos los posibles puntos de ataque a su alrededor.
Justo enfrente, Matt se levantó del suelo. Yo no era el mismo, estaba lleno de furia, de rabia, y tenía toda la pinta de querer despacharse con él. Antes de que empezara a correr, le disparó directo a la cabeza. Ya no lo dudó, empezó a correr lejos de la masacre.

-¡Aquí, Cabo!-le gritaban desde no muy lejos.

Unos soldados le indicaban con los brazos que se acercara hasta el helicóptero, cuyas hélices empezaban a ponerse en marcha. Pero de nuevo, toda su esperanza por salir de esa situación se fue al traste cuando un grupo de una decena de infectados se aproximaba al helicóptero siguiendo a tres soldados que corrían, huyendo.

-¡Arriba, arriba!-gritó, desesperado un soldado mientras veía inevitable la llegada de los infectados.

Como era de esperar, los infectados dieron caza a los tres soldados que perseguían; pero además, lograron adentrarse dentro del helicóptero, atacando a los ocupantes. El aparato empezó a levitar, mientras en el interior se disputaba una lucha encarnizada. Aston miraba, casi rozando la locura como los cuerpos de sus soldados y de los infectados caían desde el aparato. A pesar de caer de una altura considerable, los infectados continuaban devorando los cuerpos ya sin vida de los soldados. Aston observaba cada uno de los locos que les atacaban y no fallaban en ningunos alguna herida sangrante o algún miembro amputado, o incluso algún hueso al aire o bien atravesando la piel. Sus alaridos coléricos, con esa intensidad no eran posibles en el ser humano. El Cabo deseaba despertar de esa pesadilla que le estaba desquiciando.

El aparato subió unos diez metros sobre el suelo; pero entonces empezó a hacer extraños movimientos oscilantes. Otros dos cuerpos cayeron impactando con el suelo a una fuerza titánica. Dejó de prestar atención al helicóptero cuando vio arrastrase a sus soldados fallecidos, los que cayeron desde el helicóptero, ya transformados. Estaba absorto en pensamientos inexplicables cuando notó los pasos aligerados y el gemido de gorgoteo de un infectado, desde detrás. Sin poder averiguar hacia qué lado era más seguro apartarse, se volvió girando sobre sí mismo, aferrado con fuerza a su fusil.

Fue una visión rápida. Notó que su cuerpo se frenaba, oyó el crujir de los huesos y una figura cayó a un lado. Entre los borbotones de sangre que derramaba el cráneo pudo distinguir quién era: el Teniente Hopkins. Sumido en su caos mental, el helicóptero empezó a perder estabilidad y estaba cayendo. Definitivamente, una gran explosión que barrió cuerpos sin vida y deslizantes, aconteció posterior al impacto del helicóptero contra el muro del Centro Militar. Aston se tiró al suelo y fue cubierto por una nube espesa, negra como el carbón.

Con la cara clavada en la arena y los oídos puestos en el ambiente, percibió la fiereza con que las llamas rugían. Se levantó intentando salir de la nube tóxica que le cubría. Cuando su visión se aclaró, vio cómo el helicóptero había impactado y bajo las llamas quedaban los restos del esqueleto, deformados por los fulgurantes azotes del fuego. Del lugar del impacto salían cuerpos calcinados, bañados en llamas que corrían en todas direcciones y cuerpos que se deslizaban por el suelo, siendo antorchas humanas.

Continuará...

3 comentarios:

irakolvenik dijo...

Madre mía... Yo que pensaba que al menos algunos sobrevivirían para ayudar a los demás que estaban en la mezquita, pero esto ha sido una masacre total. Me ha dado incluso pena el cabo Aston, viendo cómo morían sus soldados sin poder hacer nada, y sobre todo me ha dado pena volver a ver al teniente Hopkins convertido en un infectado sediento de sangre.

Un saludo, sigue así!

Fer dijo...

Pues espera y verás, vienen más sorpresas, esto no acaba aquí...

Un saludo!!

carlos dijo...

Yo t pensaba qeu iban a rescatar a los otros!!! Que mala suerte!!!

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A los fans del género, en especial, y a todos en general...

Espero que os esté agradando la novela. Me entretiene mucho escribir, y creo que la mejor manera de ver si a uno se le da bien es haciendolo. Por ello, aquí os he puesto a vuestra disposición mi primera novela de terror, donde plasmo mi verdadera satisfacción por los zombies.
La valoración de público es lo más importante a la hora de sacar adelante un proyecto, así que lo dejo en vuestras manos. Espero que colaboreis.

Atentamente, Fer.


Un pequeño GRAN empujón...

Desde Amanecer Zombie, NEO ha tenido la grandiosa idea de hacer una entrada donde incluye a autores independientes, como mi caso y otros amigos (Plaguelanders, es un claro ejemplo), denominado "Especial Relatos Zombies V 1.0". No lo dudéis, entrar y conocer otras historias. Es una ayuda muy importante, una iniciativa que se valora pero mucho.

¡¡Gracias!!

"Sin palabras"

Un estudioso, es más, un profesor de la prestigiosa Universidad de Harvard, el Dr. Steven C. Schlozman de la escuela de Medicina, no duda de que pueda darse en algun momento un Apocalipsis Z.
Enlace: http://trabucle.com/profesor-de-harvard-un-apocalipsis-zombie-podria-ser-posible/