Un estudio clandestino de los bioterroristas desatará el Apocalipsis Z

SINOPSIS

Un grupo de militares altamente cualificados ha sido llamado para aclarar y solucionar un sospechoso caso de bioterrorismo en Afganistán. Sus pasos llegarán hasta una ciudad del país, Qandahar, en la cual se vieron los terroristas por última vez. Sería sencillo. Entrar, sacar a los terroristas y destapar toda la trama; pero a sus espaldas el ser humano está siendo sacudido por el peor captor jamás pensado: el propio ser humano, sediento de carne humana con vida.

(XIV)PARTE II: EL Principio del Fin. Apocalipsis.

Llegada fortuita

I

El rugir del motor del helicóptero y el sonido de las oscilaciones de las hélices ya no significaban nada para Aston. Su experiencia en misiones de paz, llevando a su cargo a muchos soldados rasos, había hecho de él un verdadero profesional, volcado siempre en su trabajo. Todos los soldados iban agarrados por el cinturón, y ninguno, excepto Aston, se había levantado de su asiento.

Aston se acercó hasta la cabina para recibir datos acerca de la llegada al centro.

-En cinco minutos estaremos en el objetivo-dijo el piloto.

-Muy bien, buen trabajo-le felicitó Aston, dándole una palmada en el hombro-. Te has ganado unas cervezas.

-¡Fresquitas por favor!-rogaba en tono sarcástico el copiloto.

-Sí, porque ya empieza a notarse el puto desierto-dijo el piloto, riendo.

Aston abandonó la cabina y se fue desplazando casi a zancadas y tambaleos hasta sus soldados. Se agarró a una barra del techo del Super Satllion, y tras sentirse cómodo, les comunicó a los expectantes soldados:

-Váyanse poniendo las máscaras, en menos de cinco minutos aterrizaremos. No tengo que avisarles de nada, saben cómo es el trabajo conmigo, asique cíñanse a los mandatos, nada más. Suerte…

Al instante, todos empezaron a ponerse las máscaras anti-gas y se armaron de valor y ganas como Aston les había inculcado en otras misiones.

Cuando estaban llegando, el aparato volador empezó a frenar en suspensión. Las hélices continuaban moviéndose a la misma velocidad que antes, pero a diferencia, el helicóptero daba vueltas, bajando hacia la marca del helipuerto del centro. Aston estaba asomado a la puerta y el viento del movimiento activo de las hélices le golpeaba el cuerpo, tambaleándole un poco. Tuvo una visión suficiente sobre el centro para ver que algo pasaba allí. No había nadie, no había movimiento, y el Campo de Tiro, donde iban a aterrizar estaba desierto, y a esas horas, era normal que los soldados estuvieran practicando tiro. Con su interior algo inseguro, se puso la máscara y agarró el fusil. Estaban preparados.

Antes de que el Super Stallion llegara a tierra, uno a uno, los soldados fueron saltando y se fueron movilizando como tenían ordenado. En primer lugar tenían que hacer el reconocimiento del lugar. Posteriormente, observarían en detalle. Así lo hicieron, y apuntando con su arma, en formación de ataque, iban buscando algún rastro de vida por el campo. En último lugar salió Aston. Les dijo a los operarios que esperaran ahí, que si pasaba algo les notificaría en todo momento.

El despliegue había sido tremendo y excelente, lo cual hacía notar lo bien que Aston enseñaba a sus soldados. Por un momento sintió orgullo, luego borró ese sentimiento, ya que no debía sentirlo hasta que la misión no hubiese sido un éxito.

-Nada, señor-le dijo un soldado. Por su tono de voz, algo distorsionado por la máscara, pudo distinguir perfectamente que se trataba de Timothy.

Aston asintió y el soldado se marchó, continuando su trabajo. El cabo empezó a andar pasando entre la muchedumbre de soldados que registraban hasta por debajo de los tanques. Aston había estado en muchas misiones y la experiencia le había dotado con la gracia de sentir en el ambiente que algo no andaba bien. Entonces vio un grupo de unos diez soldados agolpados tras la puerta doble de metal, la cual comunicaba con el interior del centro. Un soldado del grupo se acercaba a toda prisa hacia él.

-Venga, señor, tiene que verlo-le dijo a medio camino, y cambió de rumbo, volviendo hacia la puerta.

Aston le siguió, a paso relajado. A medida que se iba acercando, iban notando como el suelo temblaba. Después, a los temblores del suelo le seguían golpes fuertes contra el metal de la puerta. Y más cerca aún, escuchaba cientos de gritos peliagudos. Asomando desde el hueco del suelo, un charco de sangre coagulada les terminó de causar el temor que los demás indicios no habían conseguido.

-¿Qué está pasando?-preguntó el cabo-. Informe rápido, soldados.

-No lo sabemos. No hemos querido hace nada sin su consentimiento-dijo una mujer.

-Cuando llegamos ya se oía este jaleo-dijo otro.

-Es preocupante-susurró uno al lado del cabo.

Aston escuchó más en detenimiento los alaridos que atravesaban el grosor de la puerta y se extrañó muchísimo. Nunca había oído algo así; nunca de un ser humano. No podían quedarse parados, con lo cual Aston tomó la determinación de abrirla. Pero antes de ordenar nada fue interrumpido por un soldado a lo lejos, desde atrás:

-¡Disculpe, señor!

Aston se giró y vio a un soldado que sostenía de las axilas a una persona con una bata de laboratorio, que aparentaba estar muy débil.

-¡Tenemos a uno!

Aston empezó a andar en dirección al hallazgo, dejando a los otros con la duda de qué debían hacer.

-¿Qué hacemos al final?-preguntó un soldado.

-Abran la puerta y calmen a esa gente-les ordenó Aston casi sin prestar atención.

Los soldados atendieron al mandato y empezaron a girar el pomo. Les costó un poco; pero en cuanto una de las puertas cedió un poco de manera normal, ambas puertas se abrieron de manera agresiva. Los soldados retrocedieron, apuntando al interior del centro. Apenas pudieron reaccionar, pues tuvieron encima a cientos de infectados, ávidos de carne humana. Su agresividad había aumentado, y en menos de un minuto habían acabado con los soldados que los liberaron. Los gritos de muerte de los soldados y los alaridos de los infectados alarmaron al resto de los allí presentes, desatando así una batalla campal en toda regla.

Continuará...

2 comentarios:

irakolvenik dijo...

"Abran la puerta y calmen a esa gente"
Pobre hombre, no sabe lo que se le viene encima...

Fer dijo...

A ver si consiguen calmarlos... Gracias por seguirlo!!!
Un saludo!!

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A los fans del género, en especial, y a todos en general...

Espero que os esté agradando la novela. Me entretiene mucho escribir, y creo que la mejor manera de ver si a uno se le da bien es haciendolo. Por ello, aquí os he puesto a vuestra disposición mi primera novela de terror, donde plasmo mi verdadera satisfacción por los zombies.
La valoración de público es lo más importante a la hora de sacar adelante un proyecto, así que lo dejo en vuestras manos. Espero que colaboreis.

Atentamente, Fer.


Un pequeño GRAN empujón...

Desde Amanecer Zombie, NEO ha tenido la grandiosa idea de hacer una entrada donde incluye a autores independientes, como mi caso y otros amigos (Plaguelanders, es un claro ejemplo), denominado "Especial Relatos Zombies V 1.0". No lo dudéis, entrar y conocer otras historias. Es una ayuda muy importante, una iniciativa que se valora pero mucho.

¡¡Gracias!!

"Sin palabras"

Un estudioso, es más, un profesor de la prestigiosa Universidad de Harvard, el Dr. Steven C. Schlozman de la escuela de Medicina, no duda de que pueda darse en algun momento un Apocalipsis Z.
Enlace: http://trabucle.com/profesor-de-harvard-un-apocalipsis-zombie-podria-ser-posible/